Bonifacio Gil García

Durante este año 2007, se celebran los 80 años de la fundación del Conservatorio Superior de Música de Badajoz. No es esta la razón que nos lleva a traer a este apartado algunos datos sobre la vida del primer Director de dicho centro, -hoy, único conservatorio superior de música de Extremadura-, sino más bien la excusa para indagar un poco más en su obra.

Se presenta pues, en esta web, el trabajo que sobre D. Bonifacio ha realizado Dª. María del Carmen Corrales Isaac, alumna de la primera promoción de la especialidad superior de “Dirección Coral” del citado conservatorio. Se plasman así, y aquí, de esta forma, los primeros frutos que empieza a dar la reciente implantación de dicha especialidad en Badajoz y que pretende ser un verdadero semillero de curiosos directores de coro que estudien y divulguen nuestro rico patrimonio musical.

Alonso Gómez Gallego.

BONIFACIO GIL GARCÍA

Musicólogo y folklorista. Nació en Santo Domingo de la Calzada, en 1898, y murió en Madrid, en 1964.

De niño fue cantor en el coro del convento de San Francisco de su ciudad natal, despertando en él una verdadera vocación por el folklore, que más adelante estuvo patente en su servicio en el Ejército como educador musical en Burgos. A los veinticinco años ganó con nº 1 las oposiciones a Músico Militar del Ejército, y lo destinaron a Badajoz.

Apasionado por el folklore y mostrando siempre inquietudes hacia proyectos musicales, en 1927, funda el Conservatorio de Badajoz, en el que ejerce como Director y profesor de Armonía, y también ese mismo año crea el Orfeón de la ciudad.

Integrado ya en la vida social y cultural pacense, Bonifacio Gil, entra a formar parte del Centro de Estudios Extremeños, realizando una labor de recopilación de mas de ochocientas canciones populares y romances de Extremadura. Es así como Don Bonifacio Gil se muestra continuador de los folkloristas extremeños del S XIX contando siempre con ayuda de instituciones públicas y alentadas por una cierta sensibilización social sobre la necesidad de la recogida y estudio de los materiales folklóricos.

D. Bonifacio Gil vivió durante veintitrés años en Extremadura. Su dedicación al folklore regional está reflejada en una amplia lista de publicaciones. Además por encargo del Instituto Español de Musicología , acometió lo que por entonces se denominó “Misiones Folkloricas” : recorrió varias provincias españolas y llega recopilar más de dos mil canciones recogidas en distintos cancioneros, tales como el Cancionero de Granada, el de Ciudad Real , el de Cádiz y el de Toledo.

Además de su labor de recopilación y publicación de Cancioneros, también se interesó por algunos aspectos monográficos del Folklore: infantil, taurino, del campo, histórico, de Navidad.

ACTIVIDADES EN EXTREMADURA

Bonifacio Gil llegó a Badajoz en 1924. Integrándose rápidamente en el Ateneo de Badajoz, comparte sus inquietudes culturales con profesores, escritores y artistas; y empieza a recorrer la región extremeña para acercarse verdaderamente a su cultura.

Sus primeros viajes de recogida de folklore fueron a Puebla de la Calzada, Campanario y Trujillo; y comienza a reunir canciones y leyendas que le cuenta el pueblo. Consigue unas 150 canciones y romances, que una vez estudiadas y clasificadas, considerará como autóctonas de la región, desechando algunas, por no ser tradicionales o simplemente variantes de otras regiones.

A finales de 1926 presenta en el Ateneo de Badajoz la conferencia-concierto “Música Popular Extremeña”; en la que se recitan por primera vez algunos romances y se interpretan canciones populares extremeñas a cargo de un coro de hombres, un coro de niños y el Orfeón.

En Marzo de 1927 se presentó otra conferencia-concierto en el Teatro López de Ayala en la que participaron 170 orfeonistas y 35 profesores de orquesta.

Estas muestras de la música popular de Extremadura tuvieron gran resonancia en el mundo cultural español.

En 1928 surge una polémica sobre la existencia de un folklore musical propio de Extremadura, y Bonifacio Gil se propone mostrar la autenticidad de todo el material recogido, actuando en tres direcciones:

– Cuidó los datos de los informantes, pidiéndoles nombres, localidad, edad, profesión o tarea, y además dónde lo habían aprendido.

– Se encargó de propagar su interpretación por grupos musicales, armonizó muchas canciones para canto y piano, coros y orquesta y bandas de música.

– Facilitó su difusión, organizando una auténtica copistería manual de partituras que distribuyó desinteresadamente entre coros y agrupaciones musicales extremeñas.

Trabajador incansable, va reuniendo un archivo importante con infinidad de anotaciones y transcripciones. Su sólida formación musical le facilitó transcribir las canciones que recogía en lugares extremeños, que fueron unas 400 muestras. La labor de clasificación le exigió un gran esfuerzo de esquematización, pues los cancioneros de otras regiones seguían diferentes pautas, por temas, según las estaciones y tareas.

EL CANCIONERO POPULAR DE EXTREMADURA

El primer tomo del Cancionero Popular de Extremadura apareció por primera vez en 1931; y el segundo, de los dos que configuran la obra, en 1956.

El aspecto que prima en su obra es la canción en su doble aspecto de letra y música, de letra para cantar. Para nosotros hoy tiene un triple interés: literario, musical y etnológico.

En el primer tomo llama la atención, además del estudio comparado con la tradición musical de otras regiones, el análisis de las características propias de la música tradicional extremeña. Es de alabar la forma de resolver las cuestiones fonéticas del Cancionero, procurando que el informante no se “castellanizara”, por ejemplo, al sustituir las terminaciones de las palabras por una “H” aspirada, propio de la variedad lingüística extremeña. Para este estudio histórico-literario siempre mantuvo una fluida comunicación con algunos investigadores como Menéndez Pidal.

En el segundo tomo establece la distinción entre “Musica Folklórica” (tradicional) y “Musica Popular” (vulgar, no completamente anónima). También incluye datos de procedencia de los informantes que aportaron el material: edad, profesión, origen.

Cada uno de los dos tomos está dividido en dos grandes partes: Parte literaria y Parte musical. A su vez estos dos extensos apartados se subdividen en romances, canciones de ronda, faenas del campo, epitalamios, canciones infantiles, de Nochebuena, de cuna, religiosas, esquileos, pregones.

El criterio etnográfico y etnomusicológico se acentúa y sistematiza en el tomo segundo, ya que estos apartados, a su vez se dividen en otros más específicos. Así los romances se clasifican en bíblicos, históricos, caballerescos, de ausencia, de tragedias domésticas, de toreros, de crímenes nefandos, de moros y cautivos, de pastores y zagalas, novelescos, burlescos, de ciego, etc.

Las canciones de Navidad, en ofrendas y alabanzas, aguinaldos y rondas, autos de pastores, episodios de la vida de Cristo.

Las canciones de corro se clasifican en función de si son simples o dialogadas, con mímica, de juegos de prendas o de comba.

Las canciones de faenas se ordenan en cantos de pastoreo, de arado y siembra, de matanzas, aceituneras, de siega.

En otro apartado, las “canciones de fiestas profanas”, que reúne las de carnaval, decorrida de gallos y taurinas.

REPERCUSIÓN DEL CANCIONERO EXTREMEÑO EN HISPANOAMERICA

El Cancionero tuvo una gran difusión en el continente americano y constituyó una base firme para el estudio de la tradición hispánica en Hispanoamérica, como lo demuestran los cancioneros de Chile, Perú, Argentina, México.

Diversas investigaciones literarias-musicales han confluido en afirmar que la música regional española que mayor influjo tuvo en países hispanoamericanos fue sin duda la extremeña.

TRABAJOS DE DIVULGACIÓN Y NOMBRAMIENTOS

Recopilación de material folklórico de Extremadura con abundantes aportaciones: Bonifacio Gil llegó a afirmar que de cada comarca extremeña se podría hacer un cancionero; conservó en carpetas separadas juegos y canciones infantiles, romances, dictados tópicos, etc., que serían la base de posteriores publicaciones.

Desde 1927 hasta 1962 publica artículos específicos en la Revista de Estudios Extremeños.

Colabora con trabajos de divulgación en el periódico Hoy.

Miembro de la Comisión del III Congreso Internacional de Musicología Barcelona 1936, representando a Extremadura.

Colaborador en Institutos del CSIC en 1940.

Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1943.

“Premio Nacional de Musica” en el Concurso Nacional, en 1932.

Distinciones extremeñas:

Consejero Secretario de la Sección de Cultura Popular del Centro de Estudios Extremeños.

Director Honorario de la “Sociedad Filarmónica” de Olivenza.

Vocal de la Junta de Gobierno de El Ateneo de Badajoz.

Vicepresidente de la “Sociedad Filarmónica” de Badajoz.

Como reconocimiento a su labor a favor de la cultura extremeña es nombrado en 1945 Hijo Adoptivo de Badajoz y, posteriormente, en 1965, se le honra con la denominación de una calle en la capital.

REFLEXIÓN PERSONAL

Los años en los que Don Bonifacio Gil permaneció en Extremadura constituyen una época de esplendor para el folklore extremeño. Gran parte de la riqueza cultural extremeña en el ámbito literario, musical y etnológico, de la que podemos disfrutar y admirar actualmente, se la debemos a Bonifacio Gil.

Destaco de su personalidad el ahínco y la entrega que demostró apasionadamente por su trabajo realizado en Extremadura, sin ser extremeño.

Su labor de investigación sobre la Música Popular de Tradición Oral y sobre el Folklore Extremeño aún continúa activa desde distintos ámbitos en Extremadura: Federación Extremeña de Folklore, Ayuntamientos, Junta de Extremadura, Universidad de Extremadura; llevadas a cabo por personas que han tomado su relevo y siguen trabajando por dar a conocer la riqueza de nuestro folklore.

MARÍA DEL CARMEN CORRALES ISAAC.
Alumna de 1º de Dirección Coral del Conservatorio Superior de Música de Badajoz